UN REVOLUCIONARIO VIVE COMO REVOLUCIONARIO
   
 
  MANUEL CELESTINO GONZÁLEZ


NOTA BI0GRAFICA





Manuel Celestino González Díaz, nace en Santiago de Veraguas el 6 de noviembre de 1902. Era hijo del matrimonio formado por Manuel Celestino González y Fidedigna Díaz Caballero, elementos trabajadores que lograron hacerse de una posición digna y respetable en la mejor sociedad de Veraguas.

Manuel Celestino hizo estudios primarios en su ciudad natal, con los Hermanos Cristianos. Luego sus padres lo enviaron a la capital y comienza estudios secundarios en el Instituto Nacional, en cuya Sección Normal aspiraba a obtener el diploma de Maestro de enseñanza Primaria. No lo logró por dificultades económicas en el hogar, y tuvo que regresar a su pueblo.

Para ayudar a sus padres, reclama y obtiene un puesto de Maestro en la escuela de Guayaquil, caserío campesino ubicado a pocas millas de Santiago. Má s tarde pasa a la escuela de Calobre. Pero la carrera magisterial no parece estar de acuerdo con su espíritu inquieto y regresa a Santiago en donde ayuda a la administración de los bienes familiares.

Más tarde, se traslada a la capital, en donde obtiene un cargo público. Pronto se relaciona con la juventud inquieta de Panamá. Interviene en los movimientos políticos y lucha al lado del doctor Belisario Porras. Cuando el caudillo liberal cae derrotado por Rodolfo Chiari, Manuel Celestino se va a la oposición.

Ingresa a las filas de la sociedad cívica Acción Comunal y se convierte en uno de sus miembros más luchadores. Su habilidad periodí stica y sus extraordinarias facultades tribunicias, pronto comienzan a formarle un apreciable prestigio. Cuando se produce el estallido de la revolución del dos de enero de 1931, Manuel Celestino tiene a su cargo el mando del movimiento en Santiago de Veraguas, en donde acaudilla un grupo de jóvenes que cumplen efectivamente la faena que les ha sido encomendada.

La revolución de Acción Comunal no produce los frutos esperados y Manuel Celestino pronto se ubica en las filas de los descontentos. Pero es el suyo un descontento productivo. Inquieto por la necesidad de elevar la conciencia cí vica, lo lleva a organizar un ciclo de conferencias en beneficio

de todo el pueblo. Lo acompañan en esa tarea, Isaías Pinilla, Armando Ramos, Julio Ernesto Vargas, Eduardo Suárez y otros elementos dispuestos a exponer sus doctrinas y a conquistar adeptos para ellas. Pinilla y González dictan conferencias izquierdistas en el aula máxima de la escuela primaria y logran despertar las inquietudes juveniles... y los temores conservadores y clericales. La tercera conferencia la dicta el Padre Pérez Tello, en respuesta a las dos primeras, y los jóvenes conferenciantes no logran conseguir más el local, ni ningún otro, para sus exposiciones públicas. Pero queda el fruto, aún muy desorientado, que se canaliza en la grupación "Juventud Revolucionaria", que luego desaparece con la dispersión de sus dirigentes.

Ansioso de nuevos horizontes, Manuel Celestino viaja a México, interesado en el movimiento revolucionario en acción en aquel país. Visita también Cuba y Costa Rica.

Regresa al país. Se hace miembro del Partido Nacional Revolucionario (PNR), que acaudilla el doctor Arnulfo Arias. Cae con el PNR y sigue fiel al líder del panameñismo. Buscando acció n, interviene en el frustrado ataque contra el Cuartel de Policía de Colón, en 1945, y pierde una pierna a consecuencia de unos disparos.

Manuel Celestino ha sido duramente golpeado, en lo fisico y en lo espiritual. Se convierte en un revolucionario de la calle. Su verbo flamea por las plazas y por los portales, fustiga a los intelectuales y a los polí ticos y llama al pueblo a la revolución, con el lema: "¡Orden y Disciplina!". Su muleta es un trágico pabellón, a veces, y en otras una ametralladora amenazante. Su palabra es siempre una denuncia violenta, apasionada, destructora.

Hace periodismo. A pesar de sus informalidades, sostiene la columna "Tolda Gitana", quizás la de mayor influencia sobre el pueblo, desde las páginas de "La Hora". Es allí en donde aparece a lo largo de varios años, lo más constructivo y característico de su pensamiento, parte del cual recogemos en esta edición conmemorativa.

La última jornada se produce a la orilla misma de su desaparición. Encabeza en Santiago, la lucha contra el cercenamiento de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena y sostiene con su espíritu una huelga de catorce dí as que estremece al país entero. Con ese motivo viene a Panamá y habla al pueblo desde la Plaza de Santa Ana, en lo que había de ser su última presentación pública ante las masas capitalina, que lo admiraban.

Finalmente, después de una Nochebuena tranquila, pone fin a su vida, el 26 de diciembre de 1953. No pudo ver el mundo que él deseaba: unmundo libre de cadenas, de guerras, de miserias. Pero dejó al pueblo una semilla de rebeldí a que inevitablemente tiene que fructificar.



TOLDA GITANA

POR
FIDEDIGNO DÍAZ CABALLERO
MUCHAS GRACIAS


Le dedico esta tolda a los periodistas y a todos los amigos que abogaron, con el cariño y el desinterés de siempre para que se me sacara del retiro de Matías Hernández, en donde fui sepultado por la incomprensión y por la infamia, en las tristes condiciones de un loco de caridad, y sometido al extenso interrogatorio formulario que le hacen a su ingreso a todos los que allí son conducidos por haber perdido la razón, preguntas tontas que yo le haría a mis alumnos de primer grado, y que casi me hacen perder el equilibrio espiritual, ya que la ira se asemeja mucho a la locura, pero, ¿quién no se enfurece frente a la estupidez y la perversidad'?.

La profesora Anaika, en sacrificio de visita que me reconfortó con el pan espiritual de su palabra: serena como un cielo sin nubes y orientadora como estrella que no cambia de ruta; Luz Robles de Vannuclii, que es la ú nica luz consoladora en ese caos de demencia y de locura; Mario Augusto, ese picacho desafiante de la clase desposeída de mi pueblo, siempre sobrio y elegante en sus manifestaciones, Nacho Valdés, siempre romá ntico y rememorativo, con la sal y la pimienta que puso en su bolsa de viajero, doña Salvadora, Román B. Reyes, siempre fraternal y efusivo en la expresión de sus nobles sentimientos; Beleño Cedeño siempre ené rgico y tenaz en su constante abrir de rutas nuevas para brindarle a las almas fatigadas bellos panoramas de esperanza. Moncada Luna siempre en un afán estéril de llegar hasta el fondo de mi alma indescifrable, ya que está compuesta de firmezas y debilidades, de raras virtudes y de grandes extravíos; Mario J. De ()baldía, siempre genial en sus estrofas cargadas de ironía sobre las dualidades de la sintaxis castellana; el autor de "comentarios" en el paso, siempre en punzantes frases combativas; La Hora siempre fiel a su conducta de absoluta libertad para sus colaboradores.

En fin, un agradecimiento infinito que se extiende a todos los que escribieron su defensa en el diario íntimo de sus corazones y a los que hicieron de su palabra callejera un alegato de protesta.

la fuerza arrolladora de la opinión pública cuando es orientada por causas de justicia.

Ayer Coiba... Hoy el Manicomio. Pero ni Manicomio, ni Coiba habrá para mis gritos angustiados, en alarma permanente de la angustia de mi patria y de la angustia de mi pueblo.






EL POR QUÉ DE MI ORATORIA CALLEJERA

Dicen que una vez León Trotsky hablaba en el Barrio Latino de París ante tres prostitutas y dos desarrapados que lo escuchaban muy atentamente. Trotsky se fue entusiasmando y su peroración resultó un elocuente discurso, digno de un selecto auditorio intelectual. Entonces un amigo le puso la mano en el hombro, le interrumpió el discurso, y le dijo fraternalmente.

- Cómo es posible, Trotsky que un hombre de tu clara inteligencia malgaste su palabra brilladora en esa forma dando la impresión de un loco?.

Y Trotsky le contestó enseguida con su acostumbrada rapidez mental: donde haya un hombre que me escuche, yo hablo, porque cada conciencia que se conquista es un soldado nuevo para la Revolución...

"La Revolución", sin adjetivos que la descalifiquen y que es la única verdad de nuestro tiempo porque ella significa para el pueblo, no só lo el pan sobre la mesa, no sólo el hogar acogedor, no solo el traje barato y atractivo sino tambié n y sobre todo, el cultivo de la inteligencia, para que pueda desplegar sus alas y mantener su vuelo sereno y majestuoso por los cielos infinitos del espíritu, bien en busca de un bello pensamiento o del ritmo del color o de las formas o de un encantamiento en mágico derroche de notas musicales...

"La Revolución" que no tiene esclavos que la adulen, ni amos tiránicos y traicioneros, porque ella es la única diosa en el corazón de las clases oprimidas y es la que crea el impulso heroico en las duras batallas por su predominio. Imperiosa como la vida y eterna como la justicia. Es la palabra que ilumina, el brazo que destruye y la voluntad creadora que edifica.

Abril de 1951

Hospital Santo Tomás

Sala Seis (De Caridad).





RETAZOS

2 de junio de 1949_,

Desde mi Tolda Provisional

"Estoy de regreso en mi tierra natal. Santiago de Veraguas. Después de haber recorrido todas las gamas emocionales en mis años de vagabundo, pero no ha sido un regreso ostentoso sobre el corcél de la victoria, sino el regreso silencioso de un vencido que ha perdido todas sus batallas".

Lunes, 20 de junio de 1949



Desde mi Tolda Provisional

"Changmarín, Mario Augusto y Mario Riera se destacan de manera conspicua en la primera línea de la generación nueva de este viejo querido Santiago hasta confundirse vertiginosamente con las nuevas figuras nacionales".

Jueves, 30 de junio de 1949.




Desde mi Tolda Provisional

"La ley 30 de 1941 no tiene razón de ser en un país cuyo gobierno no ha resuelto el problema de la desocupación y cuyos funcionarios encargados de aplicarla la esgrimen caprichosamente sin reparo y sin piedad.

De ahí nuestro grito transido de angustia. cárceles mudas y sombrías... receptáculos de grandes injusticias... fatídicos molinos, siempre en movimiento, torturando la carne lacerada de la plebe...

Jueves,14 de julio de 1949. Desde mi Tolda Provisional "Por la libertad del periodista"

"Me refiero a la libertad espiritual del periodista en relación con la empresas editoras. Todo diario económicamente poderoso es una empresa comercial, forzosamente vinculada a los intereses que le sirven de respaldo y el periodista, jornalero de la pluma, al entrar a su servicio, se convierte en prisionero en un total renunciamiento de su personalidad y si no pierde la facultad sublime de pensar, sí pierde el derecho de publicar sus opiniones.

Si el diario en donde escribe es oficialista, el periodista tiene que defender todos los procedimientos del gobierno y convertir en aciertos sus errores, y si por alguna circunstancia, se vuelve oposicionista, el periodista tiene que cambiar su traje de lacayo por la clámide del combatiente".




Desde mi Tolda Provisional





Viernes, 29 de julio de 1949

Miseria Campesina

"En casi todos nuestros campos las tierras, la labranza están en poder de unos cuantos campesinos ricos en injusto monopolio del hombre de la ciudad en funció n acaparadora. Los campesinos pobres, que son la mayoría tiene que pagar en arroz gravoso, alquileres por las pequeñas parcelas que cultivan y con lo que les queda no alcanzan a cubrir sus necesidades más urgentes. No tienen pues, la remota posibilidad de adquirir en propiedad la tierra que cultivan. Viven en una eterna angustia, dando vueltas en el círculo sinfin de su miseria, olvidados de Dios y el gobierno".

Desde mi Tolda Provisional Lunes, 22 de agosto de 1949 Sobre una conferencia

"Yo no sé hasta donde sean ciertos los datos que esgrimió el conferencista al calor de su dialéctica, ni hasta donde sea imitable a nuestra legislación fiscal la causa de nuestra miseria colectiva. Pero una cosa es evidente el pueblo es cada vez más pobre y la clase dominante cada vez más rica y para la clase media, las migajas del festín, a fin de asegurar el respaldo servil de su opinión.

Frente a esta realidad conturbadora, es preciso hacer luz en el cerebro de la clase desposeída, para que adquiera la conciencia de su fuerza

y haga de esa fuerza una balanza de justicia. Deber imperativo de los intelectuales que aún conservan la responsabilidad social de su intelecto.

Si somos hermanos en el seno de la Madre Patria, debemos repartirnos equitativamente su riqueza flotante, mediante una legislación correcta. Sobre todo, cuando esa riqueza no es producto de un determinado esfuerzo, sino una consecuencia de nuestra privilegiada situación geográ4ca".

Desde mi Tolda Provisional Así vamos.

"Qué puede esperarse en un paí s donde cada gobierno se lleva de ciento cincuenta a doscientos millones de pesos...? lo grave es que el grueso de todo ese dinero mal habido se reparte entre treinta familias pues abajo sólo llegan las migajas necesarias, la dosis mí nima de pan y circo para que el populacho no se subleve".

"¿Quién duda que laexistencia de esos señoritos fulminantes y rapaces va creando en las masas un sedimento de inconformidad y de rencor?..."

i no fuera por las comillas delatoras, cualquiera creería que es este periodista el que ha expresado esos conceptos. Pero qué idéntica es nuestra realidad a la amarga realidad cubana.

Septiembre de 1949.





DESDE MI TOLDA PROVINCIAL

Por
MANUEL CELESTINO GONZALEZ


DOMINGO DE NORMALISTAS

Hay un rumor de colmena en nuestro parque Central. Nueve de la mañ ana. Son las flores del domingo con plumaje de palomas. Fiesta de juventud que no ha probado el dolor. Las normalistas pasean sus banderas de ilusiones. Pero pasa este periodista para alegrarse la vista, y es má s denso el rumor... Me detengo y las complazco. Quieren ustedes discursos... Discurso de Gonzalito que sabe a revolución. Ahí les va una guirnalda de ensueños y de cariño:

Yo quiero ser jardinero del jardín de la Normal, para vivir detenido por Gracias primaverales: y soñar... soñar... y soñar... sin que me quiebren el sueño... . Mi cabeza atormentada sobre una alfombra de flores: negras, blancas y morenas y de todos los colores. Para mi no hay flores feas; todas tienen su encanto. Y el don del Jardinero es encontrarles la gracia, para que luzcan divinas! ... a la luz de la mañana.

Las blancas, como la aurora. Las negras, como la noche, las morenas picantes, como este sol dominguero. La aurora tiene celajes, la noche tiene luceros. Y el sol está repartido en dos pupilas brillantes, de las morenas quemantes como brasas de candela. ¿Cuáles son las que yo quiero?... Yo las quiero a todas juntas como semillas fecundas de una república nueva! ...

Esto no es prosa ni es verso; es agua del manantial de mi triste corazón, que se quiere reventar por un amor colectivo. Y va marchando sin

rumbo como un pájaro perdido bajo el cielo de la patria, sin encontrar un hogar y sin saber que es un nido.

Es verdad que estoy perdido y no me puedo encontrar. Encuentro a los demás. Y no me encuentro a mí mismo. Pues quiero seguir perdido en esta bella pradera que surge como quimera: con mú sica de sonrisas y resplandores de estrellas... Y con curvas provocadoras como á nforas peligrosas de antiguas samaritanas, que cambiaron con Jesucristo el agua de sus deseos - que no apagaba la sed -, por su palabra de amor, que acababa con el dolor; porque tenía vida eterna... !

Pero yo no quiero para las almas de estas samaritanos vida eterna sin carne, sino carne con vida y vida con alegría; porque yo soy un pagano que me he fugado de Atenas con los antiguos arcanos. Y só lo adoro a las diosas convertidas en mujeres: en Arte maravilloso! De soles en las pupilas y de carne siempre ardiendo con llamaradas de sangre! Y se fueron las normalistas escondiendo sus rubores bajo unos manteles blancos... Y yo quedé en el desierto de una inmensa soledad, como un antiguo eremita que ha despertado de un sueño...

Santiago, jueves 12 de enero de 1950.



TOLDA GITANA

Por:
FIDEDIGNO DIAZ CABALLERO




Mi CREDO

Es desde mi pueblo natal, Santiago de Veraguas, que quiero fijar en forma perdurable mi mística pasión por la plebe panamefi a. Todo lo inempleado en mi alma apasionada se extravasa en esta mí stica social. Y es por eso que siempre coincido con todas las indignaciones populares. Hijo adoptivo de la plebe, soy su amigo y vocero. Tengo de la plebe su coraje y su gran inteligencia sin cultura. Mi instrucció n primaria abarrotada de limitaciones no me permite penetrar en el tabernáculo de la literatura, para robarle al idioma sus secretos, su elegancia, su ritmo y su armonía, ni mucho menos ahondar en los problemas nacionales con criterio cientí fico. Pero tengo la intuición de la verdad, tengo la emoción del sufrimiento, y conozco el camino doloroso que conduce a la JUSTICIA.

PUEBLO, dice el diccionario, es el conjunto de habitantes de un país. Pero pueblo, en el hondo sentido revolucionario, es la masa integrada por los desposeídos, que es, precisamente, la masa productora y la base económica de la nación. Y ese pueblo, dice Jorge Amado: "Lleva escrito en

las líneas de sus manos su brillante porvenir; pero cuando no sabe leer en esas líneas, ni hay quien se las lea, continúa esclavo de sus explotadores".

Por eso vemos que el obrero panameño, que construye los bellos chalets residenciales de la capital no encuentra siquiera un modesto apartamento para descansar de sus ásperas jornadas en la agradable compañí a de su familia. Construye en esas lujosas residencias cómodos cuartos para los perros de los ricos, que se han enriquecido con la riqueza pública, y no encuentra despué s para sus hijos cuartos ventilados y limpios. El hijo del obrero que edifica vale menos en el concepto de la oligarquía dominante, ladrona y bandolera, que un Galgo, que un Perdiguero que un Lulú.

Por eso vemos a nuestros humildes campesinos rodeados de fértiles campiñas y sin tierra donde trabajar porque el campesino rico o rico del pueblo las midieron y cercaron su abuso con cuatro cuerdas de alambre; y el alambre hizo del abuso un derecho de propiedad que garantiza la Ley. Y así vemos que el dueño natural de la tierra, que debe ser el que nació en su seno, bebiendo agua de sus fuentes y respirando el aire puro de sus montañas, o sea, el que la quiere con amor filial y le abre sus entrañas para fecundarla con amor, se convierte en un asalariado de los acaparadores. Y así vemos las maquinarias del Estado acondicionándole la tierra a los ricos, que son los que pueden pagar el arrendamiento establecido, mientras que el verdadero agricultor sigue trabajando en la árida parcela que despreció la ambició n, con los mismos recursos primitivos que son los únicos posibles dentro de su inmensa miseria sin fondo y sin orilla.

Está claro, pues, que los creadores de la riqueza social son los que viven muriéndose en un constante acoso de necesidades urgentes e inaplazables. Y cuando ya se hunden en el polvo de la tumba anó nieta ahogados por la tos de la tuberculosis, la sociedad elegante, nuestra primera sociedad, con aires de Salomé, alegre y semidesnuda, sigue bailando la danza, y en copas de champaña se va tomando su sangre...

Y todo esto ocurre en un país de 100,000 habitantes, con una extensión territorial de 75,000 kilómetros cuadrados y con un Canal que es un rí o de oro: a veces caudaloso como el Amazonas y a veces estrecho como un arroyuelo, pero siempre corrientes sus áureas arenas como las de un nuevo Pactolo. Frente a este panorama sombrío, que aniquila y degrada a la clase realmente productora, no queda otro camino que la Revolución. Pero no la Revolución con adjetivos: añ agaza que los intereses en discordia tienden en nuestro camino. Sino la REVOLUCION DEL PUEBLO, como instrumento eficaz de la JUSTICIA.

SANTIAGO, 30 Junio de 1951.






DESDE MI TOLDA PROVISIONAL

Por:
MANUEL C. GONZALEZ



DOS MAESTROS

El Vaticano y el Kremlin ahondan cada día en el abismo de sus hostilidades. Y sobre el andamiaje da dos doctrinas generosas han levantado sus consignas de lucha y exterminio. O sea. pretenden convertir en antagónicos dos ideales que se complementan en la idéntica finalidad de sus propó sitos. Pero por encima de la hoguera de los odios, y al influjo de sus resplandores se mantienen en toda su belleza dos vidas paralelas y fecundas como eternas fuentes de justicia: Jesucristo y Carlos Marx.

Los dos de origen judío y los dos condenados por su pueblo como violadores de la Ley mosaica, que garantiza la pureza de la raza. Jesucristo murió sobre la cruz y Carlos Marx sobre su mesa de trabajo: los dos sumamente pobres; íntegramente fieles al ideal que predicaron y completamente abandonados de los hombres.

Jesucristo trató de establecer la justicia social por caminos de paz, de amor y de perdón. Y Carlos Marx comprobó la utopía de esos recursos y predicó la violencia de una lucha incesante.

Pero ambos coincidieron en la esencia de sus pensamientos. Jesucristo envolvió su desafio en la suave claridad de una metáfora: "Primero entrará un camello por el hoyo de una aguja antes que un rico en el reino de los cielos." Y Carlos Marx lanzó su reto al descubierto, mediante un anatema de aristas agresivas: "La propiedad es un robo, Jesucristo utilizó como apó stoles de su "buena nueva" a los humildes pescadores. Y Carlos Marx, como portavoces de su Manifiesto, a los obreros miserables de la industria. El primero predicó su evangelio de paz sobre las aguas tranquilas del tranquilo Tiberíade. Y el segundo arrojó su táctica de lucha sobre ese mar agitado del proletariado universal. Pero ambos utilizaron como vehí culos de supropaganda a los desamparados y menesterosos. Y ambos se alzaron por encima de las fronteras nacionales para considerar al hombre en relación con la totalidad del mundo.

Jesucristo estableció la felicidad del hombre en las regiones del espíritu cuando dijo: "Mi reino no es de este mundo".

Y Carlos Marx fincó esa felicidad en la justa distribución de la riqueza pública cuando dijo: "La religión es el opio de los pueblos". Y he aquí la paradoja: los católicos defienden su derecho a las comodidades materiales, sin renunciar por eso al reino de los cielos. Y los marxistas se someten a los más rudos sacrificios y a las más duras privaciones. Sin esperar nada después de la muerte; pero sostenidos por la fuerza espiritual de las ideas.

Después de todo, la materia. Y el espíritu, son indivisibles: el pensamiento es un producto del cerebro, que es materia organizada. La multiplicación de los panes es una prueba de que Jesucristo no desatendió la parte material de sus adeptos. Y la estricta disciplina a que se someten los Marxistas pone de evidencia su elevada espiritualidad.

Para mí ambos Maestros son divinos: Jesucristo con su boca florecida de parábola y Carlos Marx con su pluma de rígida dialéctica. Que los católicos y los comunistas se aparten de la ruta moral que marcaron sus vidas ejemplares, poniendo en conflicto sus ideas para justificar sus desviaciones, no aminorará en lo más mínimo la grandeza de sus almas divinizadas por el Genio.

Santiago, Enero de 1950




A NUESTRO QUERIDO PUEBLO

Decía Gonzalito que "para los que tienen un hondo sentido del deber, el homenaje es un honor, pero ante todo es un compromiso"; de allí que nuestro Círculo de Estudio "Orden y Disciplina Manuel CelestinoGonzález" se sienta comprometido con "Gonzalito" en el sentido de no olvidar su voz de protesta y su rebeldía, recordando permanentemente sus enseñanzas, y es más, no dejar morir a este maestro revolucionario. porque como bien se dice "el hombre no muere cuando se le entierra, sino cuando se le olvida".

Con esta nueva edición aprovechamos para rendirle un tributo de admiración y respeto, aquellos ciudadanos que como señalaba el siempre bien recordado Rafael (Pito) Murgas: "esta publicación ha sido el esfuerzo de un grupo representativo de las fuerzas populares revolucionarias de la Patria Panameña".

Nuestro Círculo de Estudio se ha dado a la tara de rescatar hasta donde sea posible todos los artículos escritos de Gonzalito.

En esta tercera edición encontrarán artículos y publicaciones aparecidas en la primera y segunda edición, sin embargo, podrán apreciar y valorar otros artículos que hemos rescatado de los archivos del fraternal periodista veragüense Mario Augusto Rodríguez

MIS ULTIMAS PALABRAS.




Deseo que me entierren en el seno de la madre tierra! -"Tierra eres y en tierra te has de convertir"- Pero que no me encierren en el cementerio, que es la cárcel que los vivos le han fabricado a los muertos, sitio en un lugar claro y abierto, a un lado de la carretera, para que mis amigos me sigan visitando sin dificultad, porque después del amor, que es privilegio del sexo, só lo la amistad hace amable la vida, y sólo la amistad hace amable la vida y sólo la amistad después del amor, es el vínculo que nos retiene.

Al inicio del invierno, yo quiero que siembren en el centro de mi tumba un árbol de acacia, para que eleve al espaciolos penachos nupciales de mis esponsales con la Muerte, Muerte temida por los que no se comportan dignamente en la vida... Y las flores de ese palo de acacia llevarán el secreto de mi corazó n o, mejor dicho, la publicidad de mi corazón sin secretos, porque todo secreto es tenebroso... Y en mi alma no hay tinieblas... No quiero que nadie, ni mis hijos, vistan de duelo. Que ellos y mis sobrinos bailen y celebren su juventud; porque la juventud es el himno triunfal de la vida.

He peleado todos mis combates, pero sin acumular rencores. A nadie odio, porque a todos los comprendo, ya que hasta dentro de nosotros mismos combaten fuerzas del bien y el mal.

Me duele irme porque tengo compromisos y afectos, pero estoy entercado, y una a una se han ido muriendo todas mis esperanzas. Y los hombres y los pueblos sólo esperan cuando está n llenos de esperanza. Pienso en mis hijos, y una honda tristeza me anonada. Pienso en mis amigos y en mis familiares, y siento temblores de vacilación en mi conciencia. Pienso en mi patria, y me parece que soy un soldado que se fuga cuando ella más lo necesita. Pienso en el pueblo panameño, y quisiera quedarme para seguir quemando mí palabra en la lámpara estremecida de su angustia ...

Pero nada me detiene, porque la amargura, como yermo subterráneo, ha destruido mi existencia: No es amargura de no ser, sino amargura de no haber logrado que el pueblo panameño realice sus ansias de justicia

Dentro de poco me tomaré el cianuro, recordando a Sócrates con su copa de CICUTA y recordando en la CRUZ a Jesucristo

Posdata: Rafael Murgas, Luis Vargas, Julio C. Herrera, Juan Peñalba y Carlos Alcedo: acábenme decargar
Recuerdos.



 






 




PROHIBIDO OLVIDAR
 
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